Para los lugareños de este municipio y para algunos que otros meridanos que acudimos al concierto ofrecido por la orquesta Sinfonica de Yucatan el pasado domingo, en la iglesia de Conkal la noche fue mágica y aleccionadora. Mágica por el entorno, por la música ofrecida, por los integrantes de la orquesta que se esmeraron en ofrecer al público un programa variado y ameno, Y aleccionadora debido a que Roberto Tello Martínez, el director invitado, nos explicó con lujo de detalles los instrumentos que conforman una sinfónica, sus sonidos y la conjunción de todos ellos en lo que se logra la orquestación plena.
Mágica por lo didáctico en todo ello y por el acercamiento y entrega cultural- a través de la música- a las personas que no tienen la oportunidad de asistir a un concierto y menos de entender y saber que es una partitura musical y lo que se logra a través de ella. Considero el que personas de todas las edades incluyendo niños con sus padres que escuchaban a la orquesta casi con reverencia hará que la semilla depositada esa noche en sus mentes y en su corazón, germine en un bien para ellos y para el estado pues este tipo de acciones hacen que florezca el conocimiento y el interés por algo que no se conoce y que se puede ver, para el futuro, como algo tangible. Noche mágica en la espléndida, blanca y acogedora iglesia que es la Parroquia de San francisco de Asís, que tiene acústica perfecta y en la que el retablo es lo que predomina.
Noche aleccionadora también en la que escuchamos ritmos cubanos una Obertura de Dimitri Shostakóvich, la danza de los Aluxes del yucatanense Gustavo Río Escalante y un popurrí de Pérez Prado que nos hizo marcar el ritmo en nuestras sillas y en la que las sonrisas afloraron a los rostros. Aleccionadora al ver el interés de la gente que colmó el templo y las sillas que se pusieron en el exterior con sendas pantallas para los que no tuvieron acceso al interior y sus atronadores aplausos después de cada interpretación.
Y aleccionadora al constatar lo que la impuntualidad puede generar. El concierto se inició 45 minutos después de la hora señalada. Los asistentes habían ocupado sus lugares con anticipación y la impuntualidad hizo que se manifestase el descontento a través de las palmas. Y no una sino varias veces. Y con el público no se debe de jugar pues un descontento puede generar situaciones difíciles y complicadas como lo que sucedió en un ligero abucheo al arribo de las autoridades. El descontento no fue por los políticos presentes sino por el atraso en la presentación.
Considero que los actos de esta índole deben de comenzar a su hora a pesar de que no llegue la autoridad que los presidirá, pues el no llegar a tiempo genera hostilidad hacia esa autoridad tanto sea gubernamental como eclesiástica.
La música genera acciones positivas y une a los pueblos del mundo. El esfuerzo del domingo pasado fue con unión de voluntades y un acierto más del fideicomiso Garante de la Orquesta Sinfónica de Yucatán que trata de acercar a nuestra orquesta a los habitantes del estado. En hora buena.
MARGARITA DIAZ RUBIO marzo1-2011

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