miércoles, 13 de abril de 2011

PENINSULA, PENINSULA

Si bien el libro Península, península del escritor y amigo, Hernán Lara Zavala no es una novela indigenista ésta nos transporta a la época histórica en la que mayas, blancos, criollos y mestizos se vieron inmersos en una terrible conflagración que tuvo como consecuencia la perdida  de vidas humanas tanto de indígenas como de blancos. La semilla del rencor hacia la explotación laboral, el mal trato recibido y el perder sus territorios fue la chispa que incendió a la Península de Yucatán. Tiempos trágicos en los que se recuerda la muerte de Manuel Antonio Ay, suceso que condujo a que Cecilio Chí y Jacinto Pat- enfurecidos contra Santa Anna a principios de 1846 -decidieran vengar la muerte de su Manuel Antonio apoyados por un grupo al que denominaron rebeldes
La Guerra de Castas ha sido abordada por la Historia pero muy poco por la Literatura factor a favor del escritor. Se dice los historiadores escriben para sus colegas quedándose muchas veces el público, que no es académico, sin entender o comprender los  abultados textos cuajados de notas al calce y datos sin fin. La novela histórica nos adentra de manera fácil en los intrincados recovecos que los que trabajan la historia sacan a la luz y, que por su misma disciplina no pueden abordar de otra manera. En Península, península hay literatura cobijada por la historia  siendo uno de los muchos factores por los que el texto haya sido  premiado por la Real Academia Española. La novela nos transporta a la Mérida de personajes como Justo Sierra O´Reilly, Miguel Barbachano o el obsipo Celestino Onésimo Arrigunaga entre otros.
“El Yucatán de Lara Zavala” como llamó Carlos Fuentes al texto de Hernán en un articulo periodístico difundido en el mundo hispánico, es una puerta que nos introduce a un mundo  injusto en permanente convivencia cotidiana que de repente estalla de manera incomprensible aflorando el resentimiento e ira del mundo indígena contra el mundo criollo, dos mundos que durante mucho tiempo convivieron dentro del desconcierto.
Hernán Lara Zavala de origen peninsular –de la península de Yucatán- ha escrito cuatro libros de relatos: De Zitilchén (1981), El mismo cielo (1987), Después del amor y otros cuentos (1994) y Cuentos escogidos (1997); Un libro para niños llamado Tuch y Odilón (1992); Crónicas de viaje Equipaje de mano (1995) y Viaje al corazón de la península (1998) y dos novelas que son Charras (1990) y Península, península (2008).
Tiene en su haber el Premio Latinoamericano de Narrativa Colima, el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 1995 de la UACI, Chihuahua, el Reconocimiento Universitario a la Creación y la Difusión de la Cultura en 1995, el Premio Orden por la Cultura Nacional en 1996 otorgado por el Ministerio de la Cultura de la República de Cuba, el Reconocimiento del Gobierno del Estado de Yucatán por su aportación a las letras nacionales en 2005, la Distinción y Medalla otorgada por el National Endownment for the Arts del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica por “Distinguished Service” en 2006, “Gran Orden de Honor Nacional al Mérito Autoral” Otorgada por la Secretaría de Educación Pública y El Instituto Nacional del Derecho de Autor en 2006,  y la “Medalla Yucatán”, otorgada por el Gobierno del Estado de Yucatán por “su trayectoria literaria que ha influido en la consolidación de la cultura, el arte y el progreso de Yucatán” el 20 de noviembre de  2008.
Ahora, nos informa el escritor, le ha sido conferida la Medalla Justo  Sierra que otorga el gobierno de Campeche cada año.
Vaya pues, desde estos renglones, la felicitación sincera a un yucatanenese que  nos coloca en la esfera internacional y del que nos sentimos plenamente orgullosos.

MARGARITA DIAZ RUBIO    Enero 2011

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